Patricio Vergara Nelson noviembre 17, 2019

En este post comparamos algunos aspectos importantes de las propuestas del Colegio de Psicólogos de Chile y la Sociedad Chilena de Psicología Clínica respecto de los criterios para otorgar una certificación en la especilidad de Psicología Clínica.

La información que vamos a usar está contenida en los documentos que, al efecto, ambas instituciones han dado a conocer, a través de sus respectivos canales de difusión. El ejercicio de comparación nos parece relevante, considerando la existencia de algunas diferencias de criterio entre ambas regulaciones.

Dado que el Colegio de Psicólogos estableció 3 niveles de certificación, siendo el Nivel 1 muy próximo al de un estudiante recién egresado (en lo general), nos enfocaremos en el Nivel 2 o de «Psicólog@ Clínic@ Intermedi@». En el caso de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica, usaremos los criterios definidos para la formación en un programa institucional (están también las opciones de programas tutoriales y de formación auto-dirigida).

Criterio Colegio Psicólogos Sociedad Psicología Clínica
Formación teórica 400 horas 300 horas
Experiencia profesional 3 años, media jornada No se especifica
Supervisión 100 horas 100 horas
Trabajo con la persona de la/el psicólog@ 60 horas taller 48 horas terapia personal 200 horas
Atención clínica s/dato 300 horas
Trabajo final No aplica 100 horas
Horas de formación (*) 560 1.000

(*) Este dato responde a la suma de las horas detalladas. Sólo la Sociedad exige al menos 990 horas.

Vamos a comentar algunos puntos que la tabla evidencia:

a) Respecto de la “formación teórica”, hay una diferencia de 100 horas. Si se considera el tiempo destinado al trabajo final solicitado por la SCPC, ambas regulaciones se igualarían en cantidad de tiempo relacionado con aspectos teóricos.

b) En cuanto a la exigencia de experiencia profesional por parte del COLPSI (3 años, en régimen de media jornada o equivalente), no queda claro si ésta debe estar cumplida antes de iniciar la formación o puede completarse durante la misma. Puede inferirse que este punto aseguraría un bagaje suficiente en trato con clientes/pacientes al momento de certificarse. Este criterio es abordado por la SCPC mediante la exigencia de que durante la formación se realicen 300 horas de atención clínica. El COLPSI pide un conocimiento práctico previo a la formación o la certificación (punto por aclarar), lo que limita el acceso a formación sólo a personas que están ejerciendo como clínicos, a partir de su formación de pregrado (Nivel 1 de facto o certificado); la SCPC permite que la experiencia clínica asociada a la especialización se desarrolle junto con la formación teórica en el enfoque elegido.

c) En cuanto a las horas de formación personal (psicoterapia, talleres de desarrollo de la persona del psicólogo o la forma que se defina), se produce una diferencia sustantiva. No se ofrece explícitamente una justificación clara para el número de horas exigido (no tenemos dudas de que existe). La exigencia del COLPSI se mantiene muy próxima al criterio empleado antes por la CONAPC, dependiendo de la modalidad en al que se cumple el requisito. Es claro que no está en discusión la importancia de mejorar aspectos personales que podrían constituir obstáculos para el trabajo clínico y afectar la calidad del servicio profesional brindado a los clientes/pacientes. Cómo se definen las horas necesarias para ello, es un punto que permanece requerido de más antecedentes.

d) Ambas instituciones consideran la misma cantidad de tiempo de supervisión del trabajo clínico del profesional en formación, un aspecto relevante, en tanto ambas normativas establecen competencias a desarrollar y fortalecer, cuestión que la supervisión permite acompañar y reforzar.

Como Instituto de Formación, nos parece importante considerar estas diferencias, en tanto las demandas planteadas por estas dos instituciones para la certificación en la especialidad clínica se vinculan a las características que parece importante que de los programas de formación de psicolog@s clinic@s observen o, al menos, consideren. También, porque las diferencias señaladas implican que estos requisitos no permiten que formaciones basadas en uno u otro estándar sean homologables entre sí (al menos de forma simple).

Veremos cómo se desarrolla esto en la práctica, cuando su implementación tenga algún tiempo de recorrido.

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